Covid-19: Cuando la cabeza también juega

SALUD Por Nacho Ches

"No pasa nada, es todo una mentira de los gobiernos para meter miedo. La gente exagera, sólo les afecta a las personas inmunodeprimidas...".

Seguro esto es una porción de todo lo que no tiene sentido repetir y escuchamos en estos meses desde que apareció el Covid-19 en el escenario mundial, incluso yo también fui de esos escépticos que deambulaba por diferentes posturas sobre el tema. Y claro, vivimos en una era en donde las personas repiten lo que escuchan y comparten lo que creen, casi como si fuera un mecanismo automático o una necesidad de simplemente decir algo. Decir, no importa si está fundamentado o no, largarlo. Me dijeron que es así, me llegó un audio o lo leí en un meme.

Y entre tanta saturación de cosas que andan dando vuelta, la confusión se hace un festín.

Es por eso, que me motivan dos razones para compartir mi experiencia, porque a pesar de todo lo que se vive, hay muchos que aún descreen de la veracidad del virus y en segundo lugar porque a mí nadie me lo contó. Soy de los tantos pacientes que afortunadamente pudo recuperarse del Coronavirus.

Tal vez no podamos evitar el contagio y a la larga, la gran mayoría ya lo hayamos padecido, pero si vamos a tener que convivir con él en éste tiempo y contexto, considero que no es menos importante aprender a tenerle respeto y volver a hojear todas las recomendaciones de los profesionales.

Particularmente soy una persona joven, saludable, que hace deportes al menos tres veces por semana, no fumo, como sano y sin embargo ese bicho me puso un guante en la pera que me dejó casi de rodillas. Así, sin previo aviso un día me desperté y sentí como si tuviera a alguien sentado encima mío que no dejaba que respire con normalidad. A eso sumále una repentina tos, dolor de pecho y garganta, fiebre y días después pérdida absoluta del gusto y del olfato, más algunas otras dolencias que iban surgiendo, pero que ya eran insignificantes al lado de la falta de aire inicial.

Todo lo que veía hace meses, ahora estaba pasando.

Cuando te confirman como positivo, la cabeza casi por instinto se pone en “modo enfermo” y lo primero que uno piensa es en ir a un Hospital, y más aún, teniendo todos los síntomas como en mi caso, pero el médico que me atendió pudo alivianarme las vías respiratorias con un broncodilatador y otros remedios y sugirió que aguante lo máximo posible aislado porque estaba todo saturado.

Y así, durante los tres primeros días, mantuve una mochila armada junto a la puerta porque estaba convencido que en cualquier momento tenía que salir a buscar oxigeno como sea. Y te puedo asegurar que la falta de aire y sentir que boqueas como un pez fuera del agua es algo desesperante. Creo que lo que me ayudó fue que de chico, tuve alergia bronquial, por lo que algunas veces sufrí episodios de falta de aire, así que sabía cómo manejarlo y por otro lado fue mantener la tranquilidad casi hasta como una prioridad.

Tres días que no se los deseo a nadie y en donde reluce el valor de la lucha personal.

Ahí es cuando te das cuenta que eso “que escuchabas que decían que alguien le contó a otro o lo vió en la tele” no era tan así como suponíamos y que además pueda influir en la recuperación la carga viral contraída, por eso es tan relativo y a la vez impredecible cada caso también.

Cuando de repente, como nunca, tenés cientos de mensajes de gente preocupada preguntando cómo estás, te quedás completamente solo y ves que nadie se va a poder acercar, te das cuenta que no es una “gripe cualquiera”.

Cuando te aparecen síntomas que nunca habías sentido y te llenás de incertidumbre por no saber cómo seguir, te das cuenta que no es una “gripe cualquiera”.

Y cuando crees que ya estas saliendo y que ya pasaste la peor parte ni siquiera podes tener una alegría plena porque ahora pensás en tu entorno y en como lo van a soportar si les agarra eso que ahora ya conocés como pega.

La verdad que también esa cosa te cascotea psicológicamente.

Y no sabés cuándo va a pasar todo esto.

Por eso es que a modo de consejo, recomiendo no llevarle demasiado el apunte a cuentos ajenos que no hablen con certeza y no sean para sumar, sino más bien estar consciente de que hay que estar atento y preparado porque no sabés cómo lo puede asimilar tu cuerpo. Y en el mejor caso, si sos asintomático, también sos responsable de cuidar a tu entorno.

Creéme que también juega mucho la mente, que en caso de contagiarte, la desesperación no ayuda para nada y que los pensamientos positivos ayudan a estar calmo. Que tantas noticias malas también enferman, por eso es bueno desconectarse, agarrar un libro, escribir o hacer alguna actividad en lo posible, mientras dure la recuperación.

Creéme que tenés que hacerte la idea de que hoy en día, la última opción es ir a un hospital y que vas a tener que pelearla solo.  

Y por último, no dejés de apoyar y mandar mensajes de aliento a quienes tengan el virus. Si ya lo viviste o algún día te toca a vos, vas a entender de que te hablo.

De ésta se sale, de ésta salimos. 

Nacho Ches - Paciente recuperado de Covid-19

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