Más y más confrontaciones. La triste realidad que duele. Carta de un salteño

garrulos

Hoy en día vivimos tiempos difíciles, de mucha incertidumbre, con mucho temor y con un panorama poco alentador.

Durante muchos años nos tocó dar batalla en distintas crisis, sociales, institucionales y sobre todo económicas. De muchas salimos victoriosos y aprendiendo de errores propios. De otras todavía intentamos recuperarnos, aunque seguimos cometiendo errores que nos cuesta a cada paso. Durante el camino seguramente perdimos a seres queridos, perdimos poder adquisitivo, perdimos tiempo, perdimos sueños y hasta quizás hemos perdido las esperanzas.

Pero sin darnos cuenta, fuimos y estamos de a poco perdiendo esa fuerza interior que nos caracteriza a los argentinos. Una fuerza de superación que se convirtió en nuestra forma de ser; una forma de ser que muchos no pueden comprender, porque no vivieron lo que nosotros vivimos. Esa fuerza de superación, de volver a levantarse cada vez que caemos, de seguir soñando que podemos cambiar el presente para un mejor futuro. Verdaderamente hemos vivido de todo, y de alguna u otra manera hemos superado todas esas batallas, todas esas crisis, todos esos sufrimientos.

Lo que hoy me motiva a escribir estas líneas es la triste realidad que estamos viviendo. Una realidad que nadie vio venir, que nadie la predijo y nadie en su sano juicio elegiría vivir. No, no estoy hablando de la pandemia, no hablo del covid-19. Hablo de que estamos perdiendo esa fuerza, esa esperanza, esa forma de ser que nos caracteriza. Lo peor, es que la estamos convirtiendo en divisiones, en enojos los uno contra los otros, confrontaciones, discusiones sin sentido; estamos perdiendo el poder de estar unidos y pelear juntos por las cosas que queremos. Son tiempos difíciles, de muchos cambios; pero no dejemos que se nos arrebate lo más importante que tenemos,  nuestra esencia.

La idea de estas líneas no es criticar, ni sacar en cara las cosas que se hicieron mal o lo que no se hizo bien durante la pandemia o a lo largo de las últimas décadas.  Hemos perdido familiares, amigos, vecinos, allegados o conocidos. Pero de nada sirve criticar, ni señalar con el dedo, o buscar un responsable, nada hará volver a quienes hemos llorado.

La idea de este humilde texto es reflexionar sobre lo que nos está pasando como sociedad, como compatriotas, como vecinos, como amigos, como familiares.

Podemos estar a favor o en contra de medidas, de decisiones políticas, de acciones que se llevan adelante; pero lo que nos está pasando y no estamos viendo, es que estamos perdiendo lo que nos caracteriza a los argentinos, nuestra esencia.
Hemos pasado muchas malas, y continúan las pálidas, pero confrontar sin sentido entre nosotros, no nos llevará a ningún buen puerto, al contrario, contribuirá a que cada vez más seamos desunidos, a que solamente pensemos en uno mismo, a que rememos para distintos lados, a que nos auto destruyamos.

Lamentablemente siempre va a haber alguien que quiera sacar provecho de las crisis, o hacer leña de árbol caído; a esas personas el tiempo los juzgara. Son en estos tiempos complicados donde más tenemos que apelar a lo que todos tenemos, y no hablo de religión o de creencias, sino más bien hablo del corazón. Encontrar en nuestro ser la manera de salir adelante, de sumar, de dejar de lado enojos, discusiones, enfrentamientos, seguramente broncas y convertirlo en ayuda, en predisposición, en querer hacer, en proponer, en colaborar, en ser solidarios, en estar unidos, en remar a la par; en definitiva a volver a ser nosotros, a recuperar nuestra esencia.

Esto va a pasar, el tiempo pasa, el mundo sigue girando, nada es para siempre. No nos dejemos convencer de que este es el fin, no nos dejemos engañar que la culpa es de unos u otros; no creamos que señalar con el dedo nos va a satisfacer nuestras preocupaciones, nuestros enojos, nuestras pérdidas, nuestro hambre.

Volvamos a confiar en nosotros mismos, en quien está al lado de uno. Seamos solidarios, pensemos en avanzar, en crecer, en construir juntos un futuro. Pensemos que esto va terminar y al final tenemos que estar unidos, con la gloria de haber vencido una vez una crisis, una batalla, una catástrofe, una pandemia.

Recuperemos esa fuerza interior, esa confraternidad solidaria que tanto  nos caracteriza, volvamos a pensar en los demás. Seamos lo que somos, distintos pero respetuosos, distintos pero juntos, distintos pero unidos, distintos pero argentinos!!!

Muchas gracias por tu tiempo.

Te saluda, un simple ciudadano. S.A.

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