Ana Frank y una historia que aún sigue emocionando al mundo

Cuando Otto Frank volvió a Ámsterdam en junio de 1945, como uno de los pocos sobrevivientes de los campos de concentración nazis, se enteró de que su esposa y sus dos hijas no habían tenido tanta suerte: habían muerto en Auschwitz y en Bergen-Belsen.

Entre las pocas pertenencias que pudo recuperar, gracias a las personas que los habían ayudado a esconderse hasta que los encontraran los alemanes, estaban los diarios privados de su hija Anne: un testimonio en primera persona de una niña frente a los horrores de la guerra.

Se trataba de cinco cuadernos y varias hojas sueltas escritas a mano que detallaban la vida de una familia judía en Holanda durante la guerra, con hondas reflexiones sobre la vida en medio de la zozobra. Y más adelante, la experiencia de vivir escondidos de los alemanes.

Aunque el relato se interrumpía tres días antes de que un comando de la policía nazi irrumpiera en el lugar y se los llevara lejos, Otto se dio cuenta de que era un documento histórico inestimable. 

En estos días, previos a las conmemoraciones por los 75 años de su muerte, ocurrida entre febrero y marzo de 1945, las editoriales europeas preparan ediciones especiales de su diario.
Siguiendo los deseos de Anne, que soñaba con ser escritora, él ordenó y editó el diario, le hizo algunos cambios de estilo y finalmente logró que una editorial holandesa lo publicara en 1947 con el título de La habitación de atrás. En cuestión de semanas se convirtió en un fenómeno mundial pronto conocido como El diario de Anne Frank, que hoy ha sido traducido a 60 idiomas y ha vendido unos 30 millones de ejemplares en el mundo.

En realidad hay tres versiones del diario. La primera, que los expertos llaman la edición A, reúne las notas desordenadas que comenzó a escribir en un cuaderno que le regalaron cuando cumplió 13 años, en 1942.

La segunda, que llaman edición B o la original, nació cuando ella escuchó en 1944 en una emisora del gobierno holandés en el exilio que una vez acabara la guerra habría un registro público sobre la ocupación que recibiría cartas, fotografías y diarios. Ante la perspectiva de publicarlo allí, la propia Anne comenzó a revisar lo que había escrito, ordenó el material y añadió nuevas ideas y reflexiones más profundas a sus experiencias personales.

Finalmente, cuando su papá revisó el material, decidió unir cosas de la versión A y de la versión B, eliminó las escenas más sexuales y quitó algunos pedazos en los que Anne hablaba mal de algunos compañeros de escondite. Esa es la edición C, la más conocida y la que salió publicada.



"No me puedo imaginar viviendo como mi madre o todas las mujeres que hacen su trabajo y son olvidadas. ¡Necesito algo a que dedicarme además de un esposo e hijos".
La compilación de Bloomsbury no solo reúne esas tres versiones del diario. También incluye los cuentos, cartas, ensayos y el manuscrito incompleto de una novela que ella comenzó a escribir mientras estuvo encerrada en el ático. Había descubierto que quería ser periodista y escritora una vez acabara la guerra.

Para los expertos, esa edición será un éxito en ventas, pues a pesar del paso del tiempo, la fascinación por Anne Frank no tiene límites y muchos quieren conocer quién fue realmente la niña detrás del mito.

De hecho, varias personas que la conocieron la recordaron como una niña alegre, cautivadora, bulliciosa, popular y con ansias de dejar huella: “Si resulta que no tengo el talento para escribir libros o artículos de prensa, siempre podré hacerlo para mí, pero quiero lograr más que eso -escribió alguna vez-. No me puedo imaginar viviendo como mi madre, la señora Van Daan y todas las mujeres que hacen su trabajo y son olvidadas. ¡Necesito tener algo más que un esposo e hijos a los que dedicarme!”.

Albert Gomes de Mesquita, uno de sus compañeros en el colegio, sobreviviente del Holocausto, tiene 89 años, la misma edad que tendría Anne. En un reciente artículo de The Guardian, la recuerda como una niña intimidante y segura de sí misma.

Evoca especialmente un episodio en clase de biología, cuando la profesora explicó que un burro y un caballo juntos en un establo podían producir una mula. Él, que era un chico tímido e inocente, preguntó cómo lo hacían y el salón prorrumpió en carcajadas. Pero Anne se le acercó en el recreo y, sin bromas ni ofensas, se ofreció a explicárselo.

En esa época ella ya llevaba su diario, en el que escribía de su colegio, de los chicos y de las cosas que normalmente le preocupan a una niña que entra en la adolescencia. Al parecer no tenía consciencia del peligro que corría con el avance de los nazis por Europa. Eso resulta extraño teniendo en cuenta que su familia había tenido que salir de Alemania rumbo a Holanda, huyendo de Hitler, cuando ella tenía 4 años.

Eso cambió cuando los nazis invadieron Holanda e intensificaron la persecución a los judíos. Su papá los llevó a a un ático escondido en el edificio en donde funcionaba su almacén. Allá tuvo que convivir con él, con su mamá Edith, su hermana Margot, con la familia Van Pels y con Fritz Pfeffer, un amigo de su papá.

En total ocho personas. Unos empleados de la empresa se ocupaban de darles noticias y de la alimentación, como único contacto con el exterior.

Allí Anne comenzó a madurar a la fuerza. En sus diarios está claro que se sentía alejada de su mamá, que se acercó mucho a su hermana mayor y que no se llevaba bien con otras personas, como la señora Van Pels o con Pfeffer. Al inicio, además, rehuía la compañía de Peter van Pels, un joven de 16 años que con el tiempo se convirtió en su primer amor.

Seguramente ella dio los diarios por perdidos, pero los empleados de su padre los rescataron y los guardaron para la posteridad.
En ese momento le emocionaba la perspectiva de convertirse en escritora. Las noticias que llegaban del frente la hacían sentirse segura de que el suplicio terminaría pronto.

Entonces comenzó a arreglar su diario con la perspectiva de publicarlo. La experiencia que había vivido en el ático la convirtió en una mujer consciente de su humanidad y de las vicisitudes de la vida. Eso le permitió teñir su historia con esas reflexiones. lo que convirtió el libro en un documento histórico

El 4 de agosto de 1944, luego de casi dos años de encierro, un comando nazi los descubrió. Algunos dicen que un grupo de vecinos los delató y otros, que sucedió por casualidad. Los soldados los separaron y los enviaron a distintos campos de concentración.

Anne y su hermana estuvieron en Auschwitz y luego llegaron a Bergen-Belsen. Allá no pudo aguantar más: murió de fiebre tifoidea a comienzos de 1945. Unos meses después, los aliados derrotaron a la Alemania nazi.

Seguramente ella los dio por perdidos, pero los empleados de su padre rescataron sus diarios y los guardaron con cuidado.

Años después, su historia y sus reflexiones se convirtieron en un gran documento sobre el Holocausto y la convirtieron en un símbolo para la humanidad. Sin saberlo, Anne Frank logró su cometido: dejó una huella que hoy, 75 años después, nadie ha podido borrar



Algunos datos que te ayudarán a entender la historia de Ana Frank y su increíble diario

A los 13 años de edad, Ana Frank recibió su diario como obsequio, comenzando a escribir sus pensamientos más íntimos y modo de vida. Lo que podría haber sido un diario común, igual de cualquier otra niña, pasó a ser el testimonio de uno de los períodos más oscuros de la historia.

El diario era en realidad un libro de autógrafos


La niña decidió que sería mejor utilizarlo como diario, y cuando se terminó el espacio, utilizó dos cuadernos. Cuando finalmente decidió que sus diarios debían ser publicados, los pasó a 360 hojas finas, quitando y agregando contenido.

Estaba dirigido a alguien llamado Kitty

A diferencia de la mayoría de los diarios, este estaba escrito en forma de cartas para alguien llamado Kitty. Al día de hoy todavía no se ha descubierto quien era Kitty. Algunos dicen que era su amiga Käthe "Kitty" Egyedi y otros que lo tomó prestado de su libro preferido, Joop ter Heul. Algunas de las primeras cartas están dirigidas también a otros personajes: Conny, Marianne, Emmy y Pop. Egyedi sobrevivió en los campos de concentración, y más tarde declaró que no le parecía que las cartas estuvieran destinadas a ella.

Ana y su familia fueron encontrados por la traición de alguien cercano


El 4 de agosto de 1944, Karl Silberbauer y sus oficiales llegaron para arrestar a los Frank. Llegaron allí por la información de alguien que sabía dónde se escondían, probablemente alguien cercano, pero hasta el día de hoy es un misterio quien fue.

Ana no murió en la cámara de gas, a diferencia de otros miles de judíos


Para cuando Ana murió, su madre ya había muerto de hambre y su hermana de tifus. Sobre su padre no habían tenido noticia, pero creían que estaba muerto. La causa de su propia muerte fue el tifus en 1945 y algunas semanas después de ese hecho, los británicos liberaron el campo de concentración Bergen Belsen, donde se encontraba.

 
De las personas escondidas en el anexo, solo sobrevivió una


En el anexo secreto se escondían Ana, su hermana, sus dos padres, los 3 integrantes de la familia Van Pels y Fritz Pfeffer. De todos ellos solo Otto Frank, el padre de Ana, sobrevivió.

Fue Otto quien publicó los diarios


Llegaron a sus manos a través de Miep Gies, una alemana que escondía a los Frank. Cuando los soldados se llevaron a la familia, ella guardó los papeles con la intención de devolverlos a Ana. Solo pudo dárselos a Otto ,quien los publicó sabiendo que el sueño de Ana era ser escritora.

Miep hubiera destruido los diarios


La mujer nunca leyó los escritos mientras estuvieron en sus manos, pero dijo que si hubiera sabido su contenido los habría destruido porque tenían demasiada información como para incriminar a algunas personas, incluida ella misma por ocultarlos.

Sin embargo Ana usó seudónimos


Cuando Ana se dio cuenta de que era una situación complicada y decidió publicar sus diarios, eligió seudónimos para todos los que aparecían en ellos. Luego, Otto Frank prefirió cambiar el nombre de su familia y publicar el real, aunque mantuvo el resto. A Pfeffer, Ana lo llamó Dussel y a los Van Pels, Van Daan, mientras que a su propia familia le dio el apellido Robin.

El diario fue controversial


Algunos pasajes del diario hablan sobre la sexualidad de la propia Ana y algunas preguntas que cruzaban su mente. Por supuesto que se trataba de una adolescente atravesando un momento donde todo el mundo se hace esas preguntas. Lamentablemente, para algunos es algo inmoral.

Ana sufría de depresión


En setiembre de 1943 Ana comenzó a sentirse deprimida, a pesar de haber sido antes una persona vivaz y sonriente. El encierro le hizo mal, deseaba tanto tener una vida normal que debió tomar valeriana periódicamente para calmar la ansiedad. Su familia se dio cuenta y también comenzaron a tratarla con medicamentos caseros.

Quienes niegan el holocausto dicen que es falso


El papel y la tinta fueron analizados varias veces, así como el tipo de escritura. Nada parece indicar que sea un diario falso, y Ana Frank efectivamente fue una niña atrapada en ese período. Quizás la madurez expresada solo sea un reflejo de los duros tiempos que le tocaron vivir.



Te puede interesar