17 de junio, esa fecha tan especial para Salta 

Tal vez no se encuentren las exactas palabras para describir tanto sentimiento, admiración y fervor que aflora por esta fecha tan esperada por muchos salteños. Y esto va más allá de cualquier contexto o situación que pueda alterar los homenajes, pues este año excepcional así lo quiso, pero a pesar de ello, nada impide ese recuerdo que nos colma de orgullo.

Sólo quienes lo viven y verdaderamente lo sienten son capaces de entender tanta pasión. Esa misma, que desbocada arremete cada año contra el olvido de la gesta y el coraje de aquel bravo General.

Las mañanas de Junio, como casi siempre amanecen cruelmente frías, pero ello no es ningún impedimento para que la ciudad de Salta viva una de las manifestaciones hípicas y patrióticas más importantes del mundo. Fecha en la cual unos cuatro mil gauchos cabalgan desde todas las latitudes de la provincia para rendirle culto al General Güemes. 

Y montados prolija y gozosamente van… Todos provistos de sus monturas, guardamontes, lazos y aquellas ataduras que en épocas independentistas supieron llevar los incondicionales del caudillo gaucho para desempeñarse en la lucha contra el avance del poderoso ejército realista. 

Cada año, miles y miles de equinos se abren paso por la ciudad, en tintineante y viva marea de ponchos coloraos, ávida por saludar al General.
Niños, jóvenes, ancianos; lluvia o nieve… Ellos van.
Verdaderamente conmueve el vivir ese sentir tan grande e inexplicable, ya que no es un sentimiento hacia un club, una religión, una bandera, una revolución otrora o un carnaval popular, ni política, ni nada por el estilo, sino más bien hacia alguien que durante las dos primeras décadas del siglo XIX, supo con un puñado de corajudos gauchos e infernales, defender con valentía y devoción, no sólo la tierra salteña, sino también la frontera norte Argentina. 

“No queremos que nos manden la reina ni el rey, somos libres si tenemos la patria por Ley…” decía Cafrune en una conocida chacarera. Y así fué, este suelo tan codiciado por la corona española nunca pudo ser doblegado en su feroz resistencia, ni aun siendo superado en cuantía y preparación por aquel foráneo contendiente. 
Asombra ver cómo días antes de cada 17 de Junio y desde 1821, fecha en que fecunda como gloria el nombre de Martín Miguel de Güemes, los gauchos de cada rincón de la provincia comienzan con los preparativos para rendirle cultos al eximio General. Y algunos hasta cabalgan durante días con la única premura de estar presentes en el desfile a los pies del monumento. Es en ese momento, en donde se desata la mayor emoción para cualquier jinete, cuando sombrero en mano saluda a la figura que evoca al héroe gaucho.

Y así, cada año se revive ese fuego de inagotable agradecimiento, patriotismo, orgullo y tradición y se levantan con fiereza los estandartes de amor a nuestra tierra, la misma que aún es admirada y vigilada por Don Martín Miguel de Güemes desde su pedestal de piedras y con su caballo con las cuatro patas bien afirmadas y enraizadas en el suelo que tanto aquerenció.
¡Que viva Salta, que viva la patria!

Nacho Chesa

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