Roma está triste. La vida en época de Coronavirus, contada por un salteño

MUNDO Por Martin Karlsson
Roma

Roma, Italia. 12 de marzo del 2020

Roma está triste. La ciudad capital de aquel otrora imperio, hoy se ve desolada como no se sabe desde hace cuánto. Roma está en estado de sitio. El coronavirus arrasó a este país poniendo de rodillas al sistema sanitario.

Hoy fui a trabajar y las calles estaban desiertas, como si hubiera algo dando vueltas por ahí, metido entre la gente, que a pasos confusos, desconcertada y pensativa intentaba rescatar un poco de la vida cotidiana de hace tan sólo unos días. Los rumores de lo que estaba sucediendo en el norte de Italia fueron creciendo más lento de lo que realmente lo estaba haciendo el virus. Ese virus que de un día a otro creció tanto, que se hizo pandemia. Más aún, se hizo temor, pero un temor entre cauto y tangible.  

Las cosas ya no son lo mismo que días atrás, pues hasta mis actos reflejos se ven condicionados. Me pica la naríz, pero se que no puedo rascarme, ya que mis manos hace rato estuvieron en contacto con una mesa en un bar. Ahora las cosas se piensan dos veces, o más.  El virus entra fácilmente por los ojos, la nariz y la boca y es por eso que me lavo las manos frecuentemente y varias veces, cosa que antes no era tan común.

Esta es mi experiencia, es lo que veo que está pasando aquí y a través de las noticias, en otros países. Al principio nos decían que sólo era un resfrío, que únicamente afectaba a los adultos mayores con enfermedades preexistentes; lo cual también es cierto. Pero lo que no nos dijeron, tal vez para no generar mayor temor, es que muchos no tan ancianos y muchas veces jóvenes, terminan entubados en terapia intensiva. Hoy el sistema de salud está totalmente colapsado por el simple resfrío. Los médicos y enfermeros trabajan sin descanso, no hay pausa y se sabe que hay días que tienen que elegir a quién salvar ante la falta de mascarillas, camas y respiradores asistidos. 

Nos dijeron que a los jóvenes no les pasa nada… por eso pensaron que podían salir a tomar algo mientras el resto de la población tiene que limitar sus movimientos para no transportar el virus. Escuché en la calle a la gente preguntarse asombrados el por qué cerraban las escuelas; si a los nenes no les pasa nada decían. Estimados, el virus va de gente en gente contagiando con fuerza. Es cierto que a un niño le puede pasar como un simple resfriado, pero luego llega a lo de su abuelo y es ahí donde produce un contagio mortal a los más débiles y/o personas con sistema inmunodeprimido.

El turismo empezaba a llegar y prometía ser una gran temporada. Hace dos semanas que el rostro de mi jefe no es el mismo. Trabajamos en una pequeña compañía dedicada al turismo y todo ha cambiado. De ser siempre sonriente y positivo, solo lo veo expresar preocupación. Pasa horas hablando a otros pares y solo veo que coinciden en que será el fin de muchas empresas pequeñas como la nuestra. Las consecuencias económicas de este huésped indeseado, serán desastrosas.

Mundo agárrense. Estén atentos, reclamen que se hagan controles. Acá se defiende la versión que Italia es foco porque Italia decidió hacer controles, y otros países solo hicieron un mínimo porcentaje de controles. De hecho ayer un amigo que estuvo de visita 5 días en Italia, tomó un vuelo de Roma a Madrid y de Madrid a Buenos Aires. Al preguntarle cómo fue su experiencia, me comentó que no le hicieron ni un mínimo control. En el mismo día, otra amiga consiguió viajar a Buenos Aires, directo de Roma. En su vuelo les hicieron controles y detectaron a dos personas con fiebre alta.

Hace unos minutos se declaró la temida medida que se rumoreaba en las calles de Roma. El cierre de todos los comercios y el freno a todas las actividades. Sólo supermercados y farmacias pueden estar abiertos, de 10a.m a 6p.m. Esta ordenanza es complementaria a las ya anunciadas hace 3 días para todo el país. No sé cuando volveré a trabajar y si mi trabajo estará al regresar.

No nos confiemos, por favor. Esto se lo digo a todos aquellos que todavía no están inmersos en esta locura. NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES DEL TRASLADO DEL VIRUS. Los humanos somos el vehículo del virus. Si nos movemos con malestar, fiebre, síntomas de resfrío, muy probablemente estamos perjudicando a la humanidad. Si no se sienten bien, sean responsables y tomen distancia de los demás. Un simple resfrío en un joven puede matar a un ser querido un poco mas entrado en edad.

Que el mundo se prepare, sean inteligentes y sobre todo sean responsables como ciudadanos. Nos toca actuar a cada uno de nosotros respetando las normas de seguridad y todo lo que se diga oficialmente. Se trata de ayudar a dejar inactivos los contagios y en eso somos todos responsables. El invierno o el verano no parece que vayan a cambiar esta historia, y todo parece indicar que seguirán registrándose casos, no se dejen engañar.

coliseo
Coliseo Romano

Circulan muchas teorías, y más aún en estas épocas de las redes sociales, en donde todos comparten lo primero que se les cruza. De que China generó el caos para que las acciones bajen y luego recomprarlas por el piso para quedarse con el mercado bursátil; la conspiración para bajar el número de jubilados en las economías poderosas del mundo; la presunción que EE.UU ya tiene la cura y las patentes para neutralizarlo, o el golpe de Putin al sistema capitalista, son sólo partes del folclore en el cual no debemos entrar, cuídense! Ustedes no se imaginan lo que es ver a Roma desierta, pareciera una increíble novela de ficción. 

Y por el momento la única realidad es que sólo entre nosotros podemos menguar esta pandemia que nos azota y es asimilando cada recomendación y seguirla al pie de la letra para evitar que siga propagándose este virus. Está en cada uno de nosotros cambiar el rumbo de esta historia, para que de acá a algunos años no tengamos que contar de algo que puede ser más devastador. Exijan controles serios y ayuden a que sean reales y se cumplan. Por eso mismo cuídense y tomen los recaudos necesarios, no caigan en la trampa de pensar que no les sucederá nada, porque el ignorarlo es el primer pecado para dejarlo entrar.

Roma está triste. La ciudad eterna está vacía y nadie me lo contó. Es un momento en la historia de la humanidad que desconcierta, pero a la vez nos tiene que unir a todos para pasar este mal trago.

Martin Karlsson

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