La histórica visita de Reyes a Salta

SALTA Por 387 Salta
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El 6 de noviembre de 1965, los Reyes de Bélgica Fabiola y Balduino recorrieron las calles de la ciudad de Salta. En lo que fué un día histórico, ya que fué la primer visita de monarcas europeos a la provincia.

Previamente habían estado en Buenos Aires en donde fueron recibidos en Casa Rosada por el entonces presidente  Humberto Illia, al cual condecoraron con el “Gran Collar de la Orden de Leopoldo”, la más alta distinción de Bélgica.

Siendo las tres y media de la tarde, el avión perteneciente a la Real Fuerza Aérea Belga, que los trasladaba, aterrizó en el aeropuerto llamado El Aybal, por ese entonces. Fueron recibidos por el Gobernador de Salta  Ricardo Durand, quien le entregó simbólicamente las llaves de la Ciudad. Se encontraban también el vicegobernador Eduardo Paz Chaín, los senadores nacionales Dante Lovaglio y Miguel Angel Martínez Saravia, además del presidente de la Corte de Justicia, Héctor Lovaglio; el intendente de Salta, Luis D'Jallad, y el obispo Pedro Lira, entre otras autoridades civiles y militares.

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Ph: Carlos Alberto Juárez

Luego se dirigieron en caravana por Avenida Paraguay hacia lo que hoy es Avenida Bélgica, la cual queda inaugurada desde entonces por los mismísimos reyes de aquel país. Posteriormente se dirigieron hacia el Hotel Victoria Plaza, en donde se alojaron en la "suite real" del octavo piso. Por la noche asistieron a una cena en la Escuela Agrícola, con velada folclórica y más tarde fueron recibidos en el Club 20 de Febrero.

El 7 de noviembre de 1965, durante la mañana, se dirigieron al pie de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, en la Catedral para cumplir una promesa por la cual se dice habían llegado a Salta: poder ser padres. Allí oraron durante algunos minutos ante nuestros patronos y recibieron unas replicas del Señor del Milagro de parte de Maria Julia Avellaneda de Palacios y Maria Antonieta Day. El Rey Balduino y su esposa Fabiola le regalaron al Señor del Milagro unos rubíes que se cree están en los clavos de las manos y un topacio para la corona.

Posteriormente se dirigieron hacia el Cabildo Histórico para allí, desde el balcón observar el desfile de unos 300 gauchos con sus atuendos típicos.

 

Un trono para el que no había sido preparado y una Reina española

En el año 1950, meses después del plebiscito sobre el Estado (una votación popular que devolvió la Corona a la Familia), el entonces Príncipe Balduino regresa a Bélgica para asumir las riendas de un reino. De un trono para el que no había sido preparado y en el que, aún soplando muchos vientos en su contra, se movió con seguridad y aplomo. Ejemplos: en 1957, Bruselas se convierte en la capital de la CEE; en 1960, se independiza el Congo; en 1962 ganan la independencia Ruanda y Burundi y en 1977, se fragua la creación de tres Regiones federales: Bruselas, Flandes y Valonia. Balduino vive para gobernar su reino, trabaja sin descanso y los belgas empiezan a preguntarse: ¿Para cuando una Reina, un descendiente?... Durante un año mantienen Balduino de Bélgica y Fabiola su relación en secreto. Se ven ante la Virgen de Lourdes, en rincones ocultos y siempre ‘disfrazados de modestiaÂÂÂ’ -coches pequeños, ropa discreta, hoteles de poca categoría- hasta que, en el año 1960, anuncian su compromiso y boda dejando a Europa boquiabierta.
Nunca fue revelado el nombre de la persona que los presentó aunque su historia de amor fuera contada al mundo de mil maneras distintas, pero sí se supo con el paso de los años que Ávila fue el seudónimo que el Rey le puso a su novia Fabiola por ser ésta la ciudad natal de Santa Teresa.

Tres fueron las décadas Fabiola vivió junto a su marido, el rey Balduino.

Ella fue la mayor fuente de alegría para el Soberano más "triste" de las Cortes europeas. Una tristeza que, sin embargo, podía ser fácilmente explicada siguiendo el curso de los sucesivos acontecimientos que marcaron su infancia y su juventud: la muerte trágica de su madre, Astrid; la guerra, la deportación, el exilio, las campañas calumniosas contra su padre y su acceso al trono en 1951 cuando tenía tan sólo 20 años

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La muerte del rey Balduino

El 31 de julio de 1993, durante unas vacaciones en Granada, España, fallece el rey Balduino. Además, su muerte puso de manifiesto, a través de los medios de comunicación, su prestigio internacional. Nunca jamás habían sido representados al máximo nivel -incluida la reina Isabel de Inglaterra- en unos funerales reales todos los países del mundo. Balduino era un rey distinto, el funeral también lo fue, con enfermos de sida, exprostitutas y exdelincuentes, a los que había ayudado, como protagonistas de aquella misa para la que Fabiola, su viuda se vistió de blanco

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