¿Un poema de Juan Carlos Dávalos en la fábrica de Ford en EEUU?

Se lo escribió a su Ford T, con el que dio la primera vuelta a los valles calchaquíes cuando aún no habían caminos. Luego en ese mismo auto, cruzaron con una comitiva hasta Chile.
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Henry Ford posando con el mítico modelo
Recitado de Mi ford, por Jaime Dávalos

En 1887 nació, en Salta, el hombre que fue Salta: Juan Carlos Dávalos, fundador de una dinastía de músicos y poetas. Según dicen los decires, él fue el primer tripulante de un Ford T, el Ford a bigote, por estas tierras del norte argentino.
"Por los caminos venía su Ford T, roncando y humeando. Lento, venía. Las tortugas se sentaban a esperarlo.
Algún vecino se acercó. Preocupado lo saludó y comentó:
–Pero don Dávalos... A este paso, no va a llegar nunca.
Y él aclaró:
–Yo no viajo por llegar. Viajo por ir."

MI FORD -  JUAN CARLOS DÁVALOS (Letra escrita alrededor de 1929)

Con el escape libre para escuchar mejor el canto del motor ,
me voy a los campos montado en mi Ford.
Mi Ford es sencillo como el Clavileño de Alonso Quijano. Dócil a mi empeño,
va donde yo quiera, por valles y cuestas por cerros y lomas y verdes florestas .

Yo no tengo apuros, negocios ni estancias,
mas el que me vea, veloz como el viento,
tragar las distancias
rigiendo mi Ford,
cree que me protestan algún documento
o me ocurre un caso de fuerza mayor .

Nadie se figura,
nadie se imagina, ninguno sospecha,
el goce salvaje, rayano en locura,
de andar como flecha.

El hombre es un bípedo pesado, sotreta,
y por andar algo más que la tortuga,
domó los caballos y la bicicleta
inventó las máquinas de ponerse en fuga.

Por un cuesta abajo me largo en segunda,
mi alma en un vértigo tremendo se abisma,
y a medida que corro me inunda
un afán de romperme la crisma!

El Ford cruje entero,
ya parece saltar en pedazos!
y por el volante me sube a los brazos
una fragorosa vibración de acero!

Un pollo suicida se pasa en mi ruta y bajo las ruedas lo dejo extra chato .
Que no me perturbe la recta absoluta
ni perro ni gato,
pues voy sin disputa
sembrando el julepe y el asesinato.

Oh, Ford, auto cabra!
Auto mula, sencillo y liviano! Última palabra
del machinatismo norteamericano.

"Don Sanca" escribió este poema que algunos sostienen se encuentra en una placa en la Fabrica de automóviles de la empresa Ford en los Estados Unidos

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